Pimientos de Padrón: unos pican y otros no

Pimientos de PadrónLos pimientos son ingredientes característicos de la gastronomía gallega en estos meses. Y es por eso que desde hoy y hasta el domingo se celebra la XXXIV Fiesta del Pimiento en la localidad ourensana de Carballeira de Queixeira, en el concello de Arnoia. Más de cuatro mil kilos de pimientos que se servirán fritos al estilo tradicional, rellenos o en tortilla, acompañados con vinos de Ribeiro. Todo acompañado de grupos musicales, charangas y verbenas.

Sin embargo, en Galicia, cuando hablamos de pimientos, enseguida nos viene a continuación la palabra “Padrón”. Y el típico refrán de “Pimientos de Padrón, unos pican y otros no”. Esta variedad de pimiento es originaria de la parroquia de Herbón. Son pequeños, de entre 5 y 10 centímetros y se caracterizan, además de por su intenso sabor, por la particularidad de que algunos resultan especialmente picantes.

Aunque hoy en día, gracias a los invernaderos, se pueden encontrar durante todo el año, su época comienza hacia el mes de mayo y se prolonga a lo largo de todo el verano.  La forma característica de servirlos son fritos en aceite de oliva y sazonados con sal gorda, y conservando su “rabito” que aunque no se ingiere, nos permite prescindir del cubierto para comerlos.

Su origen, curiosamente, viene de Chile, igual que los jalapeños mexicanos. Parece ser que los misioneros del convento franciscano de Herbón lo trajeron a Galicia en el siglo XVI o quizás en el XVII desde México o el suroeste de Estados Unidos. Seguramente con el tiempo la variedad traída desde América fue adaptándose al clima de Galicia, haciéndose más pequeños y adoptando el sabor que les caracteriza.

En cuanto a su picazón, hay muchas teorías que aseguran distinguir antes de ingerirlo si son picantes o no. No hay una ciencia exacta y hay quien dice que los de mayor tamaño y color mate antes de freírlos, sobre todo si son puntiagudos, son probablemente más picantes. Otros dicen que los granos de sal se adhieren más a los picantes. Y los hay que dicen que los que tienen el rabito más largo suelen ser más picantes. Aproximadamente una quinta parte del total suelen ser los que presentan picazón.

Eso sí: para los preocupados por la dieta conviene advertir que una vez pasados por la sartén, su contenido calórico puede llegar a las 250 Kcal/100 gr. Pero el sabor –y la intriga de si picará o no– bien lo merece ¿o no?